Secciones
- Gestión de efluentes en la producción de fármacos
- Producción de aguas residuales en la industria farmacéutica
- Tratamiento de vertidos con contaminantes emergentes
- Procesos de oxidación avanzada (POA) + Tratamientos biológicos
- Evaporación a vacío
- Oxidación avanzada (POA) + Evaporación
- Evaporadores al vacío para la recuperación de principios activos (API) en los efluentes residuales
- Resumen
Gestión de efluentes en la producción de fármacos
Cada año se consumen más de 100.000 toneladas de productos farmacéuticos en todo el mundo. Los principios activos farmacéuticos (API) constituyen una de las principales fuentes de contaminación ambiental, tanto durante su proceso de fabricación como posteriormente, durante el uso y la eliminación de los medicamentos.
Las aguas residuales generadas por la industria farmacéutica presentan una elevada variabilidad tanto en caudal como en composición, lo que convierte su tratamiento en un importante desafío técnico.
Para el tratamiento biológico de estos efluentes existen diversas tecnologías, entre las que destacan los sistemas de fangos activados, los biorreactores de lecho móvil (MBBR), los tratamientos anaerobios y los procesos específicos para la eliminación de microcontaminantes, entre otros.
Sin embargo, en muchos casos estos tratamientos encuentran limitaciones debido a la presencia de compuestos tóxicos e inhibidores, así como de sustancias orgánicas resistentes a la biodegradación y a la oxidación convencional.
Como consecuencia, numerosas empresas farmacéuticas recurren a gestores autorizados de residuos para la eliminación de sus efluentes líquidos, asumiendo elevados costes asociados a su transporte y tratamiento.
En este contexto, los evaporadores al vacío se han consolidado como una de las tecnologías más eficientes y rentables para el tratamiento de las aguas residuales generadas por la industria farmacéutica, especialmente cuando se trata de efluentes con altas cargas contaminantes o compuestos de difícil tratamiento.
Producción de aguas residuales en la industria farmacéutica
La industria farmacéutica utiliza grandes cantidades de agua purificada para la fabricación de medicamentos y otros productos sanitarios. Asimismo, consume agua en las operaciones de limpieza y saneamiento de equipos, reactores, depósitos, conducciones y envases primarios. Como resultado de estos procesos se generan efluentes que contienen residuos de productos químicos, restos de principios activos farmacéuticos (API), disolventes, detergentes y otros compuestos empleados durante la producción.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que una gran diversidad de residuos generados por el sector farmacéutico termina alcanzando el medio ambiente a través de los efluentes procedentes de las instalaciones de fabricación.
El volumen y la composición de estas aguas residuales presentan una elevada variabilidad, ya que dependen tanto del tipo de medicamento fabricado como de las materias primas utilizadas, los procesos de producción, los protocolos de limpieza y las diferentes tecnologías empleadas en cada planta.
Durante la fabricación de productos farmacéuticos intervienen numerosas sustancias químicas, productos de limpieza y los denominados principios activos farmacéuticos (API), responsables del efecto terapéutico de los medicamentos destinados a la prevención, tratamiento o diagnóstico de enfermedades.
Muchos de estos compuestos reciben la denominación de contaminantes emergentes (CE), ya que se trata de sustancias presentes en el agua que, en muchos casos, todavía no están reguladas específicamente por la legislación ambiental. También conocidos como microcontaminantes, estos compuestos proceden de numerosas actividades humanas relacionadas con la higiene personal, la atención sanitaria y el consumo de productos farmacéuticos.
Los contaminantes emergentes engloban sustancias de muy diversa naturaleza y composición química cuyo comportamiento en el medio ambiente y cuyos efectos sobre los ecosistemas y la salud humana todavía no se conocen completamente. Precisamente por esta razón, su eliminación constituye uno de los principales retos actuales en el tratamiento de las aguas residuales industriales.
Tratamiento de vertidos con contaminantes emergentes
En términos generales, los tratamientos biológicos son la alternativa más extendida y económica para el tratamiento de aguas residuales industriales. Sin embargo, la complejidad de los efluentes generados por la industria farmacéutica dificulta la aplicación de un único tratamiento biológico capaz de alcanzar los niveles de depuración requeridos.
La presencia de compuestos como antibióticos, desinfectantes, principios activos farmacéuticos (API), disolventes y otros contaminantes persistentes puede inhibir la actividad de los microorganismos responsables de la degradación biológica o reducir significativamente la eficiencia del proceso.
Como consecuencia, los tratamientos biológicos convencionales no siempre consiguen eliminar completamente los contaminantes presentes en estos vertidos, especialmente cuando contienen microcontaminantes o contaminantes emergentes resistentes a la biodegradación.
Por este motivo, resulta habitual combinar diferentes tecnologías de tratamiento para aumentar la eficiencia global del proceso y garantizar el cumplimiento de los límites de vertido o los requisitos de reutilización del agua.
Procesos de oxidación avanzada (POA) + Tratamientos biológicos
Los Procesos de Oxidación Avanzada (POA) han demostrado una elevada eficacia en el tratamiento de las aguas residuales procedentes de la industria farmacéutica, especialmente cuando contienen contaminantes emergentes, compuestos refractarios o sustancias difíciles de biodegradar.
Estas tecnologías emplean agentes oxidantes capaces de generar radicales hidroxilo (•OH), especies extremadamente reactivas que degradan los compuestos orgánicos complejos hasta transformarlos en moléculas más simples y biodegradables.
Gracias a este proceso, los POA permiten reducir la Demanda Química de Oxígeno (DQO) y romper la estructura molecular de numerosos contaminantes orgánicos, facilitando posteriormente su eliminación mediante tratamientos biológicos convencionales.
Esta estrategia resulta especialmente interesante desde el punto de vista económico, ya que no pretende mineralizar completamente toda la materia orgánica mediante reactivos químicos, sino incrementar su biodegradabilidad para que el tratamiento biológico posterior complete el proceso con un menor consumo de reactivos y un coste operativo más reducido.
Los Procesos de Oxidación Avanzada se basan en mecanismos fisicoquímicos capaces de provocar modificaciones profundas en la estructura química de los contaminantes mediante la generación de radicales hidroxilo (•OH), considerados uno de los agentes oxidantes más potentes disponibles para el tratamiento de aguas residuales.
La formación de estos radicales puede obtenerse a partir de diferentes combinaciones de oxidantes, como oxígeno, peróxido de hidrógeno ($$H_2O_2$$), ozono, radiación ultravioleta o catalizadores específicos, dependiendo de la tecnología utilizada. Como resultado, los principales productos finales de la oxidación suelen ser agua, dióxido de carbono y otros compuestos de menor impacto ambiental.
Entre las tecnologías más utilizadas destacan los procesos Fenton y sus diferentes variantes. Estos procesos consisten en la adición de sales de hierro que actúan como catalizadores en presencia de peróxido de hidrógeno (H2O2) y bajo condiciones controladas de pH, temperatura y tiempo de reacción, favoreciendo la formación de radicales hidroxilo capaces de oxidar una amplia variedad de contaminantes orgánicos.
Una vez finalizada la etapa de oxidación avanzada, el efluente puede someterse a un tratamiento biológico convencional. En muchos casos, esta combinación permite alcanzar los límites de vertido establecidos por la normativa e incluso obtener una calidad de agua suficiente para su reutilización en determinados servicios auxiliares dentro de la propia planta farmacéutica.

Evaporación a vacío
La evaporación al vacío es un proceso de separación térmica que permite eliminar agua y otros disolventes presentes en un efluente líquido mediante la aplicación de calor bajo condiciones de presión reducida.
Al disminuir la presión dentro del evaporador, también se reduce el punto de ebullición del agua, lo que permite evaporarla a temperaturas considerablemente inferiores a las de la evaporación atmosférica. Esto reduce el consumo energético y minimiza la degradación térmica de los compuestos sensibles al calor.
Gracias a estas características, la evaporación al vacío se ha convertido en una de las tecnologías más utilizadas para el tratamiento de aguas residuales complejas, especialmente en sectores como la industria farmacéutica, química o biotecnológica.
Contribuciones del proceso
La evaporación al vacío ofrece múltiples ventajas para la gestión de las aguas residuales generadas por la industria farmacéutica. Entre sus principales aportaciones destacan las siguientes:
Concentración de contaminantes y minimización del volumen de residuos
Durante el proceso de evaporación, el agua pasa a estado de vapor mientras que la mayor parte de los contaminantes orgánicos e inorgánicos permanece en el concentrado.
Como consecuencia, se reduce significativamente el volumen de residuos líquidos que posteriormente deben gestionarse o tratarse mediante otras tecnologías, disminuyendo tanto los costes de transporte como los costes asociados a su eliminación.
Además, esta concentración facilita la separación de una parte importante de los contaminantes presentes en el efluente.
Recuperación de productos de valor y reutilización del agua
En determinadas aplicaciones, los compuestos concentrados conservan un elevado valor económico y pueden recuperarse para su reutilización dentro del propio proceso productivo.
Este es el caso de numerosos principios activos farmacéuticos (API), disolventes o materias primas utilizadas durante la fabricación de medicamentos.
La recuperación de estos productos requiere un proceso de evaporación cuidadosamente controlado, con condiciones específicas de temperatura, presión y tiempo de residencia que eviten la degradación o pérdida de propiedades de los compuestos recuperados.
Al mismo tiempo, el destilado obtenido presenta una elevada calidad y, en muchas aplicaciones, puede reutilizarse en distintos servicios auxiliares de la planta, contribuyendo a reducir el consumo de agua fresca.
Concentración de microcontaminantes
Aunque la evaporación al vacío no destruye completamente los microcontaminantes, sí permite concentrarlos en una corriente de menor volumen.
Esta concentración facilita su posterior eliminación mediante tecnologías complementarias como la adsorción, la oxidación avanzada, la cristalización o determinados procesos de filtración especializados.
Alta eficiencia energética
Los avances tecnológicos desarrollados durante los últimos años han permitido reducir considerablemente el consumo energético de los evaporadores al vacío.
Actualmente existen soluciones de muy alta eficiencia, como los evaporadores con bomba de calor, los sistemas de recompresión mecánica del vapor (MVR) o los evaporadores de múltiple efecto, capaces de minimizar los costes de explotación incluso en aplicaciones industriales exigentes.
Limitaciones del proceso
Aunque la evaporación al vacío constituye una tecnología muy eficaz para el tratamiento de efluentes farmacéuticos, también presenta determinadas limitaciones que deben considerarse durante el diseño de la planta de tratamiento.
Complejidad de los efluentes
Las aguas residuales procedentes de la industria farmacéutica pueden contener una combinación muy diversa de principios activos farmacéuticos (API), productos químicos, sales, disolventes, tensioactivos y microcontaminantes.
La elevada complejidad de estas corrientes hace que, en determinadas aplicaciones, la evaporación por sí sola no sea suficiente para alcanzar los objetivos de tratamiento requeridos.
Gestión del concentrado
Uno de los principales objetivos de la evaporación consiste en concentrar los contaminantes presentes en el rechazo, reduciendo al máximo el volumen de residuos que deben enviarse a un gestor autorizado.
Sin embargo, este concentrado sigue conteniendo una elevada carga contaminante y debe gestionarse adecuadamente para evitar cualquier impacto ambiental.
Eliminación de microcontaminantes
La evaporación permite concentrar los microcontaminantes, pero no siempre consigue eliminarlos completamente.
Cuando el objetivo consiste en su destrucción o mineralización, suele ser necesario incorporar tecnologías complementarias capaces de degradar estos compuestos.
Necesidad de tratamientos combinados
En la práctica, la evaporación al vacío suele formar parte de una estrategia integral de tratamiento.
Dependiendo de las características del efluente, puede combinarse con tecnologías como la oxidación avanzada (POA), la adsorción, los tratamientos biológicos, la cristalización o los procesos de membranas para alcanzar los objetivos de depuración, reutilización o vertido.
Oxidación avanzada (POA) + Evaporación
La combinación de Procesos de Oxidación Avanzada (POA) y evaporación al vacío constituye una de las soluciones más eficaces para el tratamiento de las aguas residuales generadas por la industria farmacéutica, especialmente cuando los efluentes presentan una elevada concentración de contaminantes orgánicos, compuestos refractarios o microcontaminantes difíciles de eliminar mediante tecnologías convencionales.
Los Procesos de Oxidación Avanzada emplean radicales hidroxilo (•OH), especies altamente reactivas capaces de oxidar una amplia variedad de compuestos orgánicos. Entre sus principales ventajas destacan su elevada capacidad para degradar contaminantes persistentes y, en muchos casos, mineralizarlos parcial o totalmente hasta transformarlos en dióxido de carbono, agua y otros compuestos de menor impacto ambiental.
No obstante, la oxidación avanzada también presenta ciertas limitaciones, principalmente relacionadas con el consumo de reactivos y los requerimientos energéticos, especialmente cuando se pretende tratar efluentes con elevadas concentraciones de materia orgánica.
Por este motivo, resulta habitual combinar los POA con otras tecnologías que permitan optimizar el rendimiento global del proceso y reducir los costes de explotación.

La evaporación al vacío complementa eficazmente la oxidación avanzada al concentrar los contaminantes presentes en el efluente mediante la evaporación del agua. Además de reducir significativamente el volumen de residuos líquidos, este proceso facilita la recuperación de determinados compuestos de valor y disminuye la carga que deben tratar las etapas posteriores.
La integración de ambas tecnologías permite aprovechar las ventajas de cada una de ellas. Mientras los POA degradan los compuestos orgánicos más complejos y aumentan la biodegradabilidad del efluente, la evaporación concentra los contaminantes restantes y minimiza el volumen de rechazo generado.
Como resultado, se obtiene un sistema de tratamiento altamente eficiente, especialmente indicado para caudales reducidos con elevadas cargas contaminantes, una situación muy habitual en numerosos procesos de fabricación farmacéutica.
Evaporadores al vacío para la recuperación de principios activos farmacéuticos (API)
Los principios activos farmacéuticos (API) constituyen el componente responsable de la actividad terapéutica de los medicamentos y representan uno de los elementos de mayor valor dentro del proceso de fabricación farmacéutica.
Su presencia en las aguas residuales no solo supone un problema ambiental, sino también una pérdida de producto que, en determinadas aplicaciones, puede recuperarse mediante tecnologías adecuadas de separación y concentración.
Debido a su elevada actividad biológica, los API deben manipularse bajo estrictas condiciones de seguridad y calidad. Una gestión inadecuada puede provocar problemas como:
- Contaminación cruzada entre productos.
- Pérdida de potencia o eficacia terapéutica.
- Aparición de impurezas.
- Incumplimiento de los estándares regulatorios.
- Riesgos para la salud de los pacientes y para el medio ambiente.
Además del impacto sanitario, estas situaciones pueden afectar gravemente a la reputación del fabricante y generar importantes pérdidas económicas.
Producción de principios activos farmacéuticos
La fabricación de API sigue un proceso altamente controlado que comprende, de forma general, las siguientes etapas:
Recepción y almacenamiento
Los principios activos farmacéuticos llegan normalmente a la planta en forma de polvo, gránulos o soluciones líquidas.
Durante esta etapa resulta imprescindible garantizar la correcta identificación de cada sustancia, mantener su trazabilidad y asegurar unas condiciones de almacenamiento que preserven su estabilidad y eviten cualquier riesgo de contaminación.
Manipulación y procesamiento
Durante la fabricación de medicamentos, los API son sometidos a diferentes operaciones industriales, entre las que destacan la mezcla, granulación, compresión y encapsulación.
Todas estas operaciones deben desarrollarse siguiendo estrictamente las Buenas Prácticas de Fabricación (GMP, Good Manufacturing Practices) para garantizar la calidad y seguridad del producto final.
Análisis y control de calidad
A lo largo del proceso se realizan controles analíticos destinados a verificar la identidad, pureza, concentración y potencia de los principios activos, así como a detectar posibles impurezas o contaminaciones.
Estos ensayos resultan esenciales para garantizar el cumplimiento de los requisitos regulatorios y asegurar que los medicamentos sean seguros y eficaces.
Almacenamiento y distribución
Una vez fabricados, los API deben almacenarse bajo condiciones controladas que preserven su estabilidad físico-química y eviten cualquier alteración antes de su utilización o distribución a otras instalaciones productivas.
La fabricación de principios activos farmacéuticos está sometida a una estricta regulación por parte de las autoridades sanitarias internacionales, por lo que las empresas deben cumplir rigurosamente la normativa vigente y aplicar sistemas de calidad que garanticen la trazabilidad y seguridad del proceso.
Los API como fuente de contaminación
Durante las diferentes etapas de fabricación, pequeñas cantidades de principios activos, junto con otros reactivos, disolventes y productos químicos utilizados en el proceso, pueden acabar formando parte de las aguas residuales de la planta.
Si estos compuestos no son gestionados adecuadamente, pueden alcanzar el medio ambiente a través de los efluentes industriales, contribuyendo a la aparición de contaminantes emergentes y generando un importante impacto sobre los ecosistemas acuáticos.
Por ello, cada vez más fabricantes incorporan tecnologías de tratamiento directamente en sus instalaciones con el objetivo de minimizar el volumen de residuos generados, recuperar productos de valor y reducir el impacto ambiental desde el propio origen del proceso productivo.
En este contexto, la sostenibilidad ya no responde únicamente al cumplimiento normativo, sino que constituye también una estrategia para mejorar la eficiencia operativa y reducir los costes asociados a la gestión de residuos líquidos.
Ingeniero QuímicoFundador de Condorchem Envitech. Prestigioso especialista en ingeniería aplicada a la gestión de aguas residuales y control de emisiones atmosféricas, autor de diversas patentes medioambientales y numerosas publicaciones técnicas.
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